¿CÓMO ENTENDER LA RSE?


Actualmente la responsabilidad social es un tema que está de moda en muchas empresas, en el gobierno y en las escuelas. Todos quieren formar parte de esta tendencia y los beneficios implícitos que trae consigo, en temas de imagen pública; sin embargo, poco se sabe o se toma en cuenta a la hora de aplicarla como debe de ser para que tenga un impacto positivo y duradero en las organizaciones.

Empecemos por definir qué es la responsabilidad: es la capacidad de respuesta que tenemos por las consecuencias de nuestros actos. No es una cuestión voluntaria, todos somos responsables de absolutamente todo lo que hacemos, incluso de lo que dejamos de hacer por ignorancia o de manera intencional.

No soy responsable de todo lo que pasa en mi entorno o en mi sociedad, pues caeríamos en una responsabilidad socialista, en la que todos son responsables de todo al mismo tiempo y en igual de circunstancias. Soy responsable de todas las consecuencias de mis actos, pero no en el mismo grado. Depende de los roles que tenga en la sociedad, en mi trabajo, en mi familia y en mi entorno y de mi capacidad de respuesta en cada caso.

De esta misma manera la empresa tiene una responsabilidad de acuerdo a su capacidad de respuesta y su rol con las distintas personas involucradas con la empresa: colaboradores, clientes, proveedores, instituciones financieras, gobierno, accionistas, comunidad y medio ambiente.

La Responsabilidad Social Empresarial surge de la respuesta de las empresas de sus acciones y las consecuencias de esas acciones, tomando en cuenta las necesidades sociales. Primero con sus empleados, con la operación propia del negocio y con su producto o servicio.

De acuerdo al CEMEFI (Centro Mexicano para la Filantropía), la responsabilidad social empresarial es una visión de negocios que integra el respeto por las personas, los valores éticos, la comunidad y el medio ambiente con la gestión misma de la empresa, independientemente de los productos o servicios que esta ofrece, del sector al que pertenece, de su tamaño o nacionalidad.

Cuando una empresa comienza su camino a la implementación de prácticas de responsabilidad social, pasa por cuatro niveles, que tiene que reslover y realizar de manera correcta para que su proyecto sea sólido:

  1. Cumplimiento de leyes.

  2. Creación de riqueza (en su cadena de valor, con sus colaboradores, sus clientes, proveedores y otros participantes).

  3. Acciones de filantropía.

  4. Prácticas empresariales de responsabilidad social.

Estas últimas se refieren a proyectos sustentables implementados en la sociedad.

Marcelo Paladino, profesor del IAE en Argentina, comenta que la sustentabilidad de estos proyectos se puede medir de dos formas: por procesos y por resultados.

Cuando quedan procedimientos, formas y metodologías de hacer las cosas en la comunidad, queda un aprendizaje que se puede repetir para buscar otras soluciones.

Los resultados generalmente son medidos por las propias empresas y no son fáciles de auditar.

Por último comenta que cuando se plantean proyectos de responsabilidad social empresarial no basta definir que vamos a hacer y por qué, hay que preguntarnos ¿qué cambio real y profundo esperamos dejar cuando hacemos esas acciones?.

Las prácticas empresariales de responsabilidad social son como el proverbio chino que dice que si le das de comer pescado al hambriento éste comerá y saciará su hambre, pero mañana tendrá hambre otra vez; en cambio si lo enseñas a pescar nunca más tendrá hambre.

La responsabilidad social empresarial empieza desde dentro de las organizaciones, con sus colaboradores, creando un buen ambiente laboral, donde la confianza y el diálogo sean cosas normales, y donde la persona encuentre un entorno propicio para realizarse en su actividad profesional, sin descuidar su vida personal y familiar. Después con los clientes, los proveedores, el gobierno, los accionistas, el medio ambiente y la comunidad donde se encuentre.

La responsabilidad social empresarial es importante porque se ha convertido en un tema de competitividad. Así como hace muchos años las empresas sólo competían por precio, y hace algún tiempo cambiaron a competir por la calidad de sus productos, ahora esto se da por hecho, por lo tanto la manera de distinguirse y ser más competitivos es a través del permanente perfeccionamiento de sus relaciones con todos los participantes de la empresa.

La empresa que le apuesta a la responsabilidad social y al diálogo gana en la fidelidad de sus clientes y obtiene el reconocimiento de la sociedad.


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