¿POR QUÉ LUCHAMOS?


Ser mexicano es más allá de dar el grito, dos tequilas, ponerse la verde (no fumársela), tener un pasaporte, caminar por sus calles y es mucho más que un sentimiento.

¿Soldado yo?

Ser mexicano es ser soldado (mira oh patria que el cielo un soldado en cada hijo te dio). Pero no es uniformarse y salir a las calles combatiendo al narco o la delincuencia ni salir y protestar solo por protestar. Es luchar en la trinchera de la universidad, la familia, el trabajo, preparándose no para ser los mejores del mundo sino lo mejor para el mundo y librar día a día mi propia batalla extendiendo la mano solidaria a mi hermano mexicano que está allí a la vuelta de la esquina en busca de una mirada, de una oportunidad.

Patria mía: No tengo que tomar las armas ni vestir un uniforme para ser soldado. No tengo que salir a las calles a reclamar derechos que ni conozco. Mi trinchera no es salir y combatir; mi batalla no es provocar caos, miedo, confusión y división entre los mexicanos como algunos políticos y pseudo-intelectuales lo hacen.

¿Cuál es mi trinchera?

Mi trinchera son las aulas de la Universidad donde enseño, mi trinchera es el trabajo, fuente de estabilidad y empleo para mí y para muchos otros. Dejar las calles circular y formar las conciencias empezando desde la familia donde aprendí lo básico y elemental para la vida. Trinchera es la escuela y la educación donde cada día se combate la ignorancia, la apatía y sobretodo la cobarde indiferencia.

¿Quién es mi enemigo?

Sí, así lo digo: mis enemigos no son aquellos pobres marginados reclutados por organizaciones ilegales, o delincuentes comunes que no son libres al ser esclavos de las circunstancias como la droga el abandono o la violencia. ¡Qué omisión el vacío que hemos dejado!

Mis enemigos no son quienes piensan diferente a mí y profesan otro credo o deciden no creer. Mis enemigos son el hambre, la desnutrición y la ignorancia; mis batallas van contra la injusticia, la corrupción y la impunidad.

Mi enemigo soy yo mismo cuando cedo ante el buitre de la corrupción o cuando paso por la calle y no soy capaz de detenerme, sonreír y sostenerle una mirada a mi hermano que no fue tan afortunado como yo.

¿Cuáles son mis armas?

Mis armas son los libros y el prepararme día a día no para ser el mejor de México sino para ser lo mejor para México. Mis armas son las capacidades y el poder que tengo para colaborar con otros en su crecimiento ya sea como empresario, colaborador o miembro de la comunidad. Ser solidario y subsidiario también es algo que debe ser muy mexicano.

Mi grito de guerra

Yo soy México porque quiero llevar esos colores por dentro. No sólo portarlos un mes o cuando juega un equipo de futbol.

Se tiene que ser muy poco mexicano para salir a dar el grito un solo día del año, tomarse unos tequilas y cantar al son del Mariachi, olvidando a los diecisiete millones de mexicanos que viven en pobreza extrema; olvidando que ocupamos primer lugar de acoso escolar; de obesidad y desnutrición infantil entre otras cosas…

Que fácil es gritar mexicanos un solo día del año y el callar y seguir atrapados en el satus quo, el sistema y la corrupción. Gritar en un día lo que callamos los otros trescientos sesenta y cuatro días.

Todos los días debemos gritar.

Todos los días debemos de gritar con nuestra vida: ¡VIVA MÉXICO!

Gritar como empresario VIVA MÉXICO es dar los pasos para remunerar justamente a mis colaboradores, capacitándolos y renunciando a todas las prácticas desleales y lagunas que menoscaban sus derechos sociales y laborales.

Decir VIVA MÉXICO como trabajador es dar cada día lo mejor de mí, ponerme la camiseta aportando mi talento y mi voluntad en aras del cumplimiento de los objetivos de mi área.

Decir VIVA MÉXICO desde la escuela es esforzarme todos los días por aprender no solo aquellas áreas técnicas del saber; sino aprender que vivo en una comunidad y que lo que haga y deje de hacer resuena en otros mexicanos como yo.

Decir VIVA MÉXICO es dejar de caer en el vil deporte de la crítica donde sólo los débiles de mente creen que la culpa de la crisis de un país se debe al gobernante o los gobernantes en turno que elegimos.

Termino diciendo que ser mexicano y decir VIVA MÉXICO es cuidar del núcleo del tejido social que es la familia. Lugar de encuentro y unión donde se comienzan las relaciones afectivas. Allí se aprende lo mejor de la vida y lo peor. Un espejo de la sociedad son sus familias.

Ser mexicano es buscar lo que nos une, no lo que nos polariza. Ser mexicano es más allá de una figura política o presidencial. Cuando quieras cambiar este país mírate en el espejo y mira el cambio.

#YoSoyMexico

#México #mexicanos

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